domingo, 22 de noviembre de 2015

¿Qué significa la declaración de "guerra cibernética" de Anonymous a Estado Islámico?

Anonymous ha llevado la "guerra"
contra los extremistas al ciberespacio.
Anonymous le declaró "guerra cibernética" al grupo que se hace llamar Estado Islámico (EI), para vengar lo ocurrido el viernes en París.
La organización de ciberactivistas prometió lanzar la "operación más grande" jamás realizada contra el grupo extremista en internet.
"Los ataques (de París) no pueden quedar impunes, por eso Anonymous de todo el mundo os vamos a dar caza", aseguró un individuo cubierto con la característica máscara de la organización, en un video difundido por internet.
"Esperad ciberataques, se ha declarado la guerra. El pueblo francés es más fuerte que vosotros y saldrá fortalecido de esta atrocidad", agregó.
El vídeo, difundido a través de YouTube, tiene una duración total de dos minutos y medio y concluye con el sonido de las primeras declaraciones del presidente francés, François Hollande, tras conocerse los atentados.
"Sí, alimañas asesinas de inocentes, vamos a ir a por vosotros. Ya lo estábamos haciendo desde los ataques a Charlie Hebdo. Vamos a encontraros y no os dejaremos huir", agrega el representante de Anonymous.

"Operación Estado Islámico"

En su video, el portavoz enmascarado también asegura que ya comenzaron su campaña contra los yihadistas en enero de 2015, cuando se produjeron los atentados contra la revista satírica Charlie Hedbo.
De hecho, poco después, en marzo, la organización publicó una lista con 9.200 cuentas de Twitter vinculadas, según los ciberactivistas, a simpatizantes de la organización extremista.
Según un informe de Foreign Policy, hasta el momento, los hacktivistas han logrado "desarmar" más 100.000 cuentas de Twitter, 149 páginas web y casi 6.000 videos propagandísticos relacionados con EI.
Y durante más de un año, voluntarios ocasionales y programadores experimentados han estado sumidos en esta batalla cibernética contra el grupo islamista radical y sus seguidores; una lucha que ha aumentado significativamente, tanto en frecuencia como en visibilidad, en los últimos nueve meses.
Muchos de estos piratas informáticos, la gran mayoría de ellos (aunque no todos) vinculados a Anonymous, trabajan desde diversas partes del mundo y provienen de ámbitos muy diferentes.
No tienen mucho en común, excepto la pasión por la informática y el objetivo de atacar a los extremistas como parte de una campaña global que han denominado #OpISIS (operación Estado Islámico).
Pero, a pesar de la meta común, algunas opiniones dentro del colectivo se encuentran divididas en torno a una pregunta: si Anonymous defiende el uso de internet sin restricciones, ¿debería esta garantía aplicarse a todo el mundo, incluidos los miembros de organizaciones radicales?
En debates públicos y privados en el ciberespacio, algunos autoproclamados miembros de Anonymous luchan por reconciliar las voces del colectivo, reza el informe de Foreign Policy.
Mientras tanto, la "guerra cibernética" contra EI ya se ha puesto en marcha.
Pero, ¿hasta qué punto es significativa esta lucha en el ciberespacio?

Los límites entre la propaganda de guerra y la libertad de expresión

Estado Islámico utiliza ampliamente internet, ya sea para propaganda viral, en labores de reclutamiento o para comunicaciones entre los simpatizantes del grupo extremista.
Twitter comenzó siendo la red social más utilizada por excelencia, ya que les permitía difundir su torrente propagandístico sin complicaciones.
El año pasado, en su avance en Mosul, Irak, los extremistas difundieron mensajes en esta red social con el hashtag #AllEyesOnISIS, saturando al mundo con un video en el que asesinaban al periodista norteamericano James Foley, para después difundir también otras ejecuciones de activistas y periodistas occidentales.
Otra etiqueta en la misma red social, #AMessageFromISISToUS, provocó una lluvia de mensajes entre norteamericanos y militantes de EI.
Durante meses, Twitter tuvo problemas para conciliar su política de libertad de expresión con su nuevo papel como herramienta propagandística de parte de los extremistas en todo el mundo.
Pero eventualmente la red social tomó medidas, eliminando algunas cuentas: el 2 de abril suspendió 10.000 cuentas directamente relacionadas con EI y aumentó algunas medidas de seguridad.
Aun así, los yihadistas mantuvieron su robusta presencia en la red social.
Y algunos de sus usuarios lograron burlar las nuevas medidas de Twitter: la cuenta de Asawitiri Media, por ejemplo, fue relanzada hasta 122 veces, obteniendo 10.000 nuevos seguidores en tan sólo 24 horas.
Sin embargo, en muchos casos el cierre repetido de las cuentas llevó a los extremistas a distribuir su propaganda a través de una nueva plataforma: la aplicación de mensajería móvil Telegram, que es considerada una de las más seguras.
La organización utiliza ampliamente ambas plataformas, tanto Twitter como Telegram.
Pero expertos sostienen que algunas operaciones de EI en redes sociales están siendo manejadas por contratistas y voluntarios desde diversos lugares el mundo, y quizás lejos de los territorios ocupados en Siria e Irak.
Los hacktivistas también han invertido grandes esfuerzos en destruir las nuevas páginas web del grupo para difundir noticias y recaudar donaciones para el grupo extremista.
"Si podemos romper sus canales de comunicación tendrán menos fuerza", dijo a Foreign Policy @DigitaShadow, uno de los hacktivistas.
Y otra de las campañas en contra de EI en internet —y una de las más surrealistas— es el personaje de anime ISIS-chan, que comenzó tras el rapto y ejecución de los japoneses Haruna Yukawa y Kenji Goto en enero de 2015.
ISIS-chan es un personaje de ficción que pretende "perturbar la propaganda de Estado Islámico en internet", a través de un personaje del manga "Moé", cuyo objetivo es "traer la paz y los melones" a los miembros de la organización extremista y enseñarles que "los cuchillos son para cortar fruta, no para la violencia".
Pero una guerra cibernética va más allá de la interrupción de la difusión de los mensajes propagandísticos.

¿Contraproducente para la seguridad?

Efectivamente, a lucha cibernética contra Estado Islámico también se ha expandido al espionaje y a los servicios de inteligencia.
Piratas informáticos de GhostSec, una organización formada en gran parte por exmiembros de Anonymous, que también luchan contra EI, se infiltran en foros yihadistas con el objetivo de descifrar las ubicaciones y direcciones electrónicas de los ciberyihadistas.
Esta información es después enviada al servicio de inteligencia estadounidense.
En un principio, éstos enviaban información a direcciones al azar vinculadas con el gobierno estadounidense, pero después se asociaron con terceros para comunicar sus mensajes a los servicios de inteligencia de manera más eficiente.
Es por ello por lo que algunos expertos en seguridad consideran que la declaración de guerra de Anonymous podría ser "contraproducente".
Según declaró a AFP el experto en ciberseguridad Olivier Laurelli, la "guerra" declarada de Anonymous a EI "podría interferir en los esfuerzos de la policía a la hora de identificar a los miembros de EI y seguirles la pista".
"El cierre de esas cuentas hará que los investigadores policiales queden sordos y ciegos para muchas cosas", explicó Laurelli.
Es interesante, por ejemplo, saber qué cuentas están activas en Francia, Siria o Irak", dijo.
"Poder identificar las conexiones y comunicaciones entre individuos es también fundamental, pero si Anonymous elimina esos vínculos, los investigadores llegarán a un callejón sin salida".

Nueva amenaza: ciberataques mortales


Por otra parte, según acaba de anunciar el ministro de finanzas británico George Osborne, los extremistas están tratando de desarrollar la capacidad de crear ciberataques mortales en el Reino Unido.
Según Osborne, los hackers islamistas pretenden hacerse con el control del suministro eléctrico de la nación, así como el control del tráfico aéreo y hospitales.
De acuerdo con el ministro, EI ya ha demostrado su capacidad para "explotar internet con horribles fines propagandísticos", incluida la radicalización y la planificación de operaciones.
Pero el canciller británico advirtió que los yihadistas pretenden ahora apoderarse de las infraestructuras británicas para arrebatar vidas.
"Desde nuestros bancos hasta nuestros coches, militares o escuelas. Todo lo que esté en internet es un objetivo", afirmó.
Osborne también aseguró que "los yihadistas todavía no cuentan con la capacidad para lograr algo así, pero sabemos que es lo que quieren hacer y estamos adoptando todas las medidas para evitarlo".
Ante la amenaza, el gobierno británico ha aumentado la seguridad y anunciado la contratación de más especialistas y cerca de 2.000 agentes de inteligencia.
Además, Osborne anunció la creación de un nuevo Centro Nacional de Ciberseguridad que permita reunir a los mejores expertos del país.
Por su parte, Francia también anunció más inversión en equipos armados y movilizó a 115.000 oficiales de seguridad, según declaró el ministro del Interior Bernad Cazeneuve.

Vino o cerveza: ¿qué es mejor (o peor) para la salud?

¿Tinto o rubia?
Pocas bebidas (con la excepción del té o el café) dividen al mundo de manera tan espectacular como la cerveza o el vino.
Más allá de la evidente diferencia de sabor, las dos bebidas afectan el cuerpo e inciden en la salud en forma sutilmente diferente.
¿Engorda una más que la otra? ¿Cómo se comparan sus beneficios para la salud? ¿Cuál te produce la peor resaca?
BBC Future investiga los datos para romper algunos de los mitos que rodean las bebidas favoritas del mundo.

¿Cuál te emborracha más rápido?

Una pinta (poco más de medio litro) y una copa mediana de vino contienen más o menos la misma cantidad de alcohol: de 16 a 24 gramos.
Sin embargo, tu descenso al oscuro mundo de la ebriedad depende de que el alcohol pase a tu flujo sanguíneo. Y la velocidad a lo que esto pasa puede depender del tipo de bebida.
Mack Mitchell, del Centro Médico de la Universidad de Texas Southwestern recientemente le pidió a un grupo de 15 hombres que tomaran ciertas bebidas en diferentes días.
Mitchell se aseguró de que el contenido alcohólico fuera proporcional a su peso corporal y de que bebieran a precisamente la misma velocidad, en un lapso de 20 minutos.
Como era de esperar, los licores entraron al flujo sanguíneo más rápido, lo que llevó al punto más alto de contenido alcohólico en la sangre, seguido por el vino (que alcanzó su cima 54 minutos después de tomar la bebida) y la cerveza (a los 62 minutos de terminársela).
En otras palabras, una copa de vino se te va a la cabeza más rápido que una cerveza.
Veredicto: es improbable que la cerveza te ponga a hacer el ridículo antes que el vino.

¿Cuál produce la barriga más grande?

La experiencia pareciera indicar que el mito de la barriga cervecera debería ser cierto.
El alcohol mismo contiene calorías, sin hablar del azúcar que hace que nuestras bebidas favoritas tengan tan buen sabor.
Con cerca de 180 calorías, medio litro de cerveza tiene 50% más contenido energético que una copa pequeña de vino, lo suficiente para ponerte a engordar sin miramientos.
Sin embargo, entre las personas que beben de forma moderada la diferencia parece ser mínima.
Una revisión reciente de diferentes estudios llegó a la conclusión que ni los bebedores de vino ni los de cerveza tendían a engordar en el corto plazo.
Los autores notaron, sin embargo, que el estudio más prolongado había durado solo 10 semanas.
Es posible que los investigadores no hayan notado ganancias mínimas en el peso. Pero incluso un incremento de un kilo en ese período se hubiera traducido en una barriga cervecera de 25kg en cinco años. Eso equivale a estar embarazado de 10 bebés a punto de venir al mundo.
(Sin embargo, la idea generalizada de que la cerveza puede causar que los hombres desarrollen pechos o senos es casi seguramente un mito infundado).
Veredicto: ligeras diferencias, pero el vino podría tener una pequeña ventaja.

¿Cuál produce la peor resaca?

A pesar de haber hecho sus mejores esfuerzos, los científicos todavía no han podido conquistar el peor enemigo de los bebedores: la resaca.
Ni siquiera entendemos completamente qué la causa. Es probable que la deshidratación sea un factor importante (el alcohol nos hace orinar más líquido del que tomamos), pero también puede ser ocasionada por los subproductos de la fermentación.
Llamadas congéneres, estas moléculas orgánicas le dan a cada bebida su sabor y aroma únicos, pero también pueden ser tóxicas para el cuerpo, lo que se traduce en los dolores de cabeza y la náusea que generalmente siguen a una noche de excesos.
En general, se cree que las bebidas más oscuras contienen más congéneres. De hecho, la evidencia hasta ahora es ambigua.
Aunque ciertos licores oscuros como el whisky parecen provocar peores resacas que el transparente vodka, diferentes tipos de cerveza y vino parecen tener un efecto muy parecido.
Así que realmente no tienes excusa para culpar a tu bebida favorita de tu agonía.
Veredicto: no hay cómo llegar a una conclusión.

¿Cuál es mejor (o peor) para tu salud?

Con frecuencia se nos dice que una copa de vino al día puede ayudar a rejuvenecer el cuerpo, reducir el riesgo de enfermedades cardiacas, la alta presión arterial y la diabetes.
Se cree que estos beneficios provienen de los "polifenoles" (que se encuentran especialmente en el vino tinto) que reducen la inflamación y limpian químicos dañinos del cuerpo.
La cerveza está notablemente ausente de los informes que alaban los beneficios para la salud de bebidas como el vino, pero también contiene polifenoles y, al parecer, ofrece beneficios modestos, más parecidos a los del vino blanco que los del tinto.
Claramente esto no te da licencia para beber sin parar, pero si bebes con moderación, una copa al día realmente sí puede ayudar a mantener al médico a distancia.
Veredicto: el vino tinto gana de calle, pero beber cerveza podría ser mejor que no beber nada.
Veredicto general: en lo que se refiere a beneficios para la salud, el vino aventaja a la cerveza como la "mejor medicina". Sin embargo, quienes optan por la cerveza pueden al menos replicar que su bebida tiene la historia más destacada.
De hecho, algunos antropólogos sugieren que nuestro gusto por la cerveza podría haber plantado las semillas de la agricultura y, en consecuencia, de la civilización misma. Algo que pensar la próxima vez que estés esperando en la barra.

El naufragio cargado de bombas de la Segunda Guerra que podría causar un tsunami en el Támesis

El SS Montgomery se está desintegrando
 debajo del agua.
Si viajas a la ciudad costera de Sheerness, en la isla de Sheppey, Reino Unido, te esperan unas vistas muy curiosas: un mural gigante con una sirena de aspecto miserable –con un detonador de explosivos en sus manos- a punto de causar un naufragio tras ella.
Bienvenido a Sherness, lo pasarás bomba!", reza el letrero que la acompaña.
Para aquellos visitantes que desconocen los peligros que acechan más allá del malecón de la ciudad, una sirena terrorista es una innegablemente extraña obra de arte público.
Pero para los lugareños es un escalofriante recordatorio de una reliquia de guerra, que algunos creen que supone una amenaza para la ciudad y para sus habitantes:el naufragio del buque de municiones de la Segunda Guerra Mundial SS Richard Montgomery.
La nave se encuentra a tan sólo 2,4 kilómetros de la costa, en la desembocadura del bullicioso estuario del río Támesis.
Claramente visible desde la tierra –sus mástiles oxidados se alzan ominosamente desde el mar- el buque hundido contiene una inquietante carga: 1.400 toneladas de explosivos, que muchos temen que podrían estallar en cualquier momento, causando, potencialmente, una de las explosiones más devastadoras, en tiempos de paz, jamás vistas.

Cuánto cayó al agua

Conocido, de forma semicariñosa por los lugareños como "Monty", la nave, de 134 metros de largo, era un barco Liberty estadounidense, un tipo de buque de carga que se utilizaba durante la Segunda Guerra Mundial.
Llegó a la costa británica en agosto de 1944, transportando municiones para apoyar a los ingleses durante la guerra.
El 20 de agosto, mientras esperaba para unirse a un convoy a través del canal hacia Francia, las duras condiciones meteorológicas arrastraron el ancla del buque, que se hundió en un banco de arena.
Cuando la marea retrocedió, el buque quedó varado. Las placas soldadas del casco comenzaron a agrietarse, y se hundieron bajo el peso de los explosivos del barco.
Los trabajadores portuarios montaron apresuradamente una operación de salvamento.
Se las arreglaron para vaciar la mitad trasera del barco, antes de abandonarlo, finalmente, el 25 de septiembre, cuando la parte delantera se hundió y la nave se partió por la mitad.
Desde entonces, nadie ha estado a bordo de la embarcación. Al menos no de manera oficial.
Y, sin ningún tipo de registros que sobrevivan a día de hoy sobre lo que realmente se vació en 1944, es imposible precisar qué carga queda.
Sin embargo, las estimaciones muestran un panorama preocupante.
De acuerdo a una investigación, llevada a cabo en el año 2.000 por la Agencia Marítima y de Guardacostas del Reino Unido (MCA, por sus siglas en inglés), el barco podría contener la asombrosa variedad de más de 9.000 explosivos, fabricados en los Estados Unidos.
Éstos incluyen 286 bombas gigantes Blockbuster de 2.000 libras (907.2 kilos), 4.439 dispositivos de 1.500 libras (454 kilos) y –quizás lo más preocupante de todo- más de 2.500 bombas de racimo.
A diferencia de la mayoría de los demás elementos a bordo, las bombas de racimo podrían haber sido transportadas con las mechas en su lugar, lo cual haría que su detonación sea más probable.

No era prioridad

Parece sorprendente que tales cargas peligrosas fueran abandonadas tan cerca de la civilización y en el medio de una de las rutas marítimas más transitadas del Reino Unido.
Pero en las etapas finales de la guerra, la recuperación de los restos del naufragio no era una prioridad.
En las décadas que siguieron, las autoridades pensaron que lo más seguro era no intervenir.
"Los expertos siempre han dicho que las municiones suelen permanecer estables si nadie las manipula", dice Alison Kentuck, de la MCA, quien supervisa la gestión de los restos del SS Richard Montgomery, incluyendo la organización de detalladas encuestas anuales sobre el sitio.
La mayoría están de acuerdo en que las bombas son relativamente seguras, siempre y cuando no estén expuestas a choques repentinos, fricción o calor.
Pero estudios recientes del MCA confirman que los restos de la nave se están desintegrando poco a poco.
Su deterioro podría conducir a un colapso repentino, que provocaría la detonación de algunos, si no todos, de los explosivos restantes.
Si esto sucediera, las consecuencias podrían ser catastróficas.

Hasta Londres

Algunos análisis –como los publicados en la revista New Scientist en 2004- sugieren que las detonaciones espontáneas de la carga completa podrían lanzar al aire una columna de escombros de hasta 3 kilómetros, enviando un tsunami que avanzara raudamente por el Támesis y causando una onda de choque que ocasionaría daños en edificios en toda la zona, incluyendo los contenedores de gas líquido de la cercana isla de Grain.
Es un escenario que tiene a muchos muy preocupados, entre ellos el historiador local Colin Harvey. "El área de explosión iría desde Margate hasta el centro de Londres", dice.
Pero no todo el mundo comparte esta visión apocalíptica.
David Welch es un experto en la desarticulación de bombas, que pertenecía a la Marina Real y que ahora dirige Ramora UK, una consultoría de desactivación de artefactos explosivos, que trabaja ampliamente con municiones bajo el agua.
Welch, quien asesoró al gobierno sobre las municiones del SS Richard Montgomery, dice que no le convencen algunas de las predicciones más catastrofistas.
"La idea de que si explota un elemento lo harán todos los demás, creo que es bastante poco probable", dice.
"A menos que tengas un contacto íntimo entre dos municiones del subsuelo, rara vez provocarás la detonación del otro porque el agua es muy buen mitigador".

Efecto dominó

Welch asegura que un escenario más probable - aunque tan sólo parcialmente menos aterrador- es que la detonación de un dispositivo grande inicie un efecto dominó a través del barco, que haría que las municiones volaran por los aires y dispersaría elementos peligrosos en un área amplia.
Lo que probablemente desencadenaría tal evento sería la desintegración de la embarcación, pero no es la única causa potencial.
Una de las preocupaciones es que el buque pueda ser golpeado por uno de los muchos barcos que pasan cerca de él todos los días.
Y, aunque los restos están rodeados por una zona de exclusión de 875 yardas (800 metros) y monitoreados las 24 horas del día por las autoridades de los puertos de Medway, existe la preocupación de que no estén tan bien protegidos como afirman las autoridades.
De hecho, Harvey dice que ha habido por lo menos 22 accidentes en las últimas décadas.
Pero el mayor factor de riesgo es, sin duda, el estado de la propia nave.
"Las circunstancias no son la bomba de relojería, pero los restos del naufragio sí lo son", dice Welch.
"Es el hecho de que estén en el interior de un barco lo que hace que se estén desgastado poco a poco, lo cual podría causar suficiente energía en ellos como para hacerlos detonar".

¿Cuáles son las opciones?

Con el paso de los años, se han hecho varias sugerencias, desde la opción torpemente peligrosa de simplemente remolcar el buque a aguas más profundas, a soluciones más complejas de ingeniería civil, que implican sepultar los restos del naufragio en una especie de sarcófago gigante.
Pero, según Welch, la eliminación cuidadosa de las municiones es la única opción seria a tener en cuenta.
Para ello, prevé el empleo de buzos, junto con técnicas de construcción para mejorar la visibilidad de los restos del naufragio y asegurar que los operadores no están constantemente combatiendo contra el alto rango de mareas en el lugar del naufragio.
El proyecto, dice Welch, costará decenas de millones de libras.
"Hay muchos ejemplos de barcos naufragados que se vaciaron", dice. "Lo que diferencia a éste es que tiene una carga mucho más grande y que el buque se está desmoronando lentamente. Lo que hace que sea muy difícil es el lugar donde está".
Aún así, Welch y algunos otros operadores confían en que puedan vaciar de manera segura el barco hundido.
"Alguien en algún momento en los próximos cinco o 10 años tendrá que tomar una decisión muy difícil, y yo diría que cuanto antes se haga, más fácil y más barata será la solución".
Es complicado predecir lo que le sucederá al SS Richard Montgomery.
Es posible que no pase nada, que la especulación continúe y que nuestra generación "pase la papa caliente" a la siguiente, aliviada de que no ha estallado durante ese tiempo.
Pero para los habitantes de Sheerness siempre hay una aterradora posibilidad, aunque sea remota, de que, uno de estos días, décadas de inacción se den la vuelta en el tiempo para perseguirnos.

Jonestown: ¿cómo ocurrió el mayor suicidio colectivo de la historia?

Jim Jones fue el fundador del Templo del Pueblo
que en 1975 se mudó a Guyana.
"Acabemos con esto ya. Acabemos con esta agonía".
Después de escuchar estas palabras de boca del pastor evangélico estadounidense Jim Jones, 918 personas perdieron la vida el 18 de noviembre de 1978 en un remoto lugar de Guyana, en el noroeste de América del Sur.
El "mayor suicidio colectivo de la historia", lo calificaron los medios que cubrieron la tragedia.
Sin embargo para otras personas, como Laura Johnston Kohl –una de las sobrevivientes de la masacre-, se trató de un crimen mucho más grave.
"No fue un suicidio masivo. La gente no dijo 'quiero hacerlo'. Fue un asesinato en masa", Johnston Kohl le dijo a la BBC.
Pero, ¿qué ocurrió aquel 18 de noviembre que causó semejante desenfreno de muertes, incluido el asesinato de un congresista y tres periodistas?
Habría que empezar a contar la historia desde su germen: tres años antes, cuando Jim Jones y los seguidores del Templo del Pueblo decidieron mudarse desde California a esa esquina recóndita en la jungla sudamericana.

El Templo del Pueblo

Unas 900 personas murieron ese día,
incluido unos 200 niños.
El Templo del Pueblo fue una agrupación religiosa fundada en los años 50, teñida de secretismo y siempre liderada por un llamativo personaje: Jim Jones.
"La primera vez que visité el Templo del Pueblo fue como sentirme en casa", dijo Tim Carter en un documental del canal público estadounidense PBS difundido hace 10 años.
Jones fundó el Templo del Pueblo en su natal Indianápolis, estado de Indiana, en la década de los 50, con la idea de amalgamar el ideal socialista, perseguido en aquellos años, en una comunidad donde no existieran fronteras de raza o nacionalidad.
"Estaba en la búsqueda de un lugar donde se luchara por la justicia y se deseara un mundo mejor. Por eso me uní al Templo del Pueblo", recordó Johnston Kohl.
Pero gran parte del atractivo para captar miembros emanaba del discurso seductor de Jones.
"Había un canto dentro de las celebraciones del Templo que decía: 'Nunca escuché hablar a nadie como habla él, desde que nací, nadie me habló de esa manera'", agregó Hue Fortson, un exmiembro del Templo de Pueblo, en diálogo con PBS.
Y esa fascinación pronto se convirtió en lealtad, que se transformó después en fanatismo.
Y terminó en idolatría.

Jonestown

Mientras Jones continuaba agregando seguidores a su comunidad –que algunos calificaban de culto-, su forma de llevar las cosas le iba granjeando algunos enemigos.
Primero se tuvo que mudar de Indianápolis hacia San Francisco con su pléyade de seguidores.
Pero allí de nuevo, a pesar de contar con el apoyo de personalidades como Harvey Milk, decidió emprender otro camino.
En 1975 esa ruta lo llevó a Guyana, una excolonia británica ubicada al lado de Venezuela, donde decidió fundar una localidad en la que se viviera el ideal forjado en el interior del Templo del Pueblo.
Se llamó Jonestown.
El 18 de noviembre de 1978 ocurrió el que es
considerado el mayor suicidio colectivo
de la historia: murieron 918 personas.
"Escogimos Guyana porque hablaban inglés y no iba a generar problemas con la inmigración de las personas que quisieran unirse al proyecto", recordó Jager Kohl.
Y todo parecía encajar: casi 900 adeptos viajaron desde California hasta Guyana.
Se construyeron casas, se estableció una comunidad que muchos de quienes en ella vivieron no dudaron en describir como el paraíso.
"Un paraíso socialista", había descrito Jones en muchos de los audios que se encontraron en el lugar después de la tragedia.
"Jonestown es un lugar dedicado a vivir por el socialismo, por la equidad económica y racial. Estamos viviendo de una forma común increíble", se escucha en una grabación que fue recuperada por la Oficina Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) estadounidense durante la investigación de los hechos.
Se crearon granjas comunitarias que proveyeron gran parte de los suministros de Jonestown y los que faltaban eran traídos desde Georgetown, la capital de Guyana, gracias a un acuerdo comercial con el gobierno del país.
Pero, poco a poco, la personalidad de Jones comenzó a volverse errática. Más celosa.

Noches blancas

De acuerdo al relato de las investigaciones revelado por el FBI, Jones creó lo que se llamaron las "noches blancas", en las que se simulaban suicidios con cianuro y otras sustancias.

GuyanaImage copyrightGetty
Image captionEl congresista Leo Ryan estaba preocupado por las denuncias de abuso y fraude que escuchaba sobre Jonestown.

En esas jornadas comenzó a mencionar acusaciones, como "traidores" y "cerdos capitalistas", para describir supuestas amenazas de la CIA contra su "paraíso".
"Durante estas noches blancas, Jones le daba a los miembros de Jonestown cuatro opciones: huir a la Unión Soviética, cometer un 'suicidio revolucionario', quedarse en Jonestown para luchar contra los invasores o huir hacia la selva", reveló el informe del FBI.
Ese accionar fue calificado como de "lavado de cerebro".
En octubre de 1978 las denuncias sobre abusos en Jonestown alcanzaron los oídos del representante a la Cámara por el estado de California, Leo Ryan.
Ryan decidió visitar Jonestown.
"Con la inminencia de la visita, Jones comenzó a hablar en un tono fatalista y a reforzar su discurso. A tratar de traidores a las personas que intentaran irse con el congresista Ryan", dijo Johnston Kohl.
El relato en esta parte de la historia se torna turbio: de acuerdo al testimonio de los pocos sobrevivientes de aquella jornada, el 18 de noviembre el congresista Ryan concluyó su visita a Jonestown.
Antes de salir en una avioneta rumbo hacia Georgetown invitó a las personas que quisieran irse con él de regreso a Estados Unidos.
Unos pocos de los miembros del Templo del Pueblo aceptaron la invitación y salieron con la comitiva que incluía a tres periodistas, pero a mitad de camino varios de ellos sacaron varias armas y comenzaron a disparar contra Ryan y los demás.
Todos murieron.

Asesinato en masa

La cordura de Jones colapsó, o eso pensaron varios testigos.
El líder mandó a reunir a todos los integrantes de la comunidad de Jonestown, reiteró que las amenazas al paraíso eran reales. Hay que hacer una revolución de "muerte".
"Por el amor a Dios, ha llegado el momento de terminar con esto", se puede escuchar en las grabaciones en estado de casi delirio.
Entonces lanzó la frase premonitoria de la muerte:
"Hemos obtenido todo lo que hemos querido de este mundo. Hemos tenido una buena vida y hemos sido amados", sentenció.
"Acabemos con esto ya. Acabemos con esta agonía".
Las secretarias y enfermeras que trabajaban en Jonestown comenzaron a entregar frascos llenos de cianuro. La gente las bebió. Se lo dieron también a los niños y a los bebés.
Más de 900 personas se desplomaron muertas dentro del enorme kiosko de madera y sus alrededores.
Cuando los medios dieron cuenta de la tragedia, quedó consignado como el mayor suicidio colectivo de la historia.
"¿Y los niños? Ellos no se suicidaron. A las madres les arrancaron sus bebés y después le dijeron que era imposible vivir sin ellos", concluyó Johnston Kohl.
"Ahora que reflexiono sobre esto me doy cuenta que lo que corrompió a Jones fue el poder. Todo el tiempo que estuvimos en Guyana él siempre tuvo el control absoluto".
Jones fue hallado muerto también, pero no había sido derribado por el cianuro, sino por el disparo de una escopeta.